Escribo desde lo vivido.
Desde el apego seguro, la maternidad y el amor profundo hacia Nevado, mi perro, que transformó mi vida.
Mis cuentos no nacen solo de la psicología, sino de la experiencia real, del vínculo y de la gratitud.
Mi historia como escritora
Escribir para mí siempre ha sido terapéutico. Una manera de comprender lo que siento, de ordenar experiencias y de dar sentido a la vida. Durante años lo hice en privado y también de forma profesional.
En febrero de 2014 inauguramos nuestro blog Nevado Siempre Sonríe, un espacio dedicado al bienestar emocional humano y animal, a la adopción, a la educación y a la historia de Nevado. Fue ahí donde comenzó a tomar forma algo más grande.
Cuando entendí que educar era una responsabilidad
Tras el nacimiento de mi hijo en 2015, esa necesidad se hizo aún más clara. Había visto demasiados casos de abandono y maltrato. Sentía que no bastaba con ayudar; era importante sembrar conciencia desde la infancia.
El primer cuento nació de forma progresiva. Se unieron muchas cosas, pero sobre todo una: Nevado.
Su historia es un ejemplo de lucha, resiliencia y amor incondicional. Sentía la necesidad de dar voz a su vida, de mostrar todo ese amor inmenso que me regaló desde el primer día.
Durante el confinamiento en 2020 comencé a trabajar en mi primer cuento, Nevado siempre sonríe. Mientras el mundo atravesaba uno de sus momentos más duros, yo me refugiaba en algo que me daba sentido: contar la historia de Nevado.
Escribir fue también una forma de sostenerme.
Si tuviera que resumirlo en una frase sería esta:
Escribo por amor y por gratitud.
Por amor a Nevado, a su historia y a todo lo que me enseñó sobre el verdadero amor incondicional.
Nevado Siempre Sonríe es, para mí, un hijo más. Una extensión de nuestro vínculo y de todo lo aprendido juntos.
No escribo solo desde la teoría.
Escribo desde lo vivido.
Hay psicología, sí. Pero sobre todo hay experiencia real, emociones vividas, maternidad, apego seguro y una admiración profunda hacia un ser que transformó mi vida, Nevado.
Nevado Siempre Sonríe nació del amor y de la admiración más profunda hacia Nevado.
De ver cómo un perro maltratado, al que dejaron ciego, seguía sintiendo curiosidad por la vida. Cómo seguía queriendo vivir. Cómo su capacidad de adaptación era enorme: daba igual si nos mudábamos o si visitábamos lugares nuevos… Nevado encontraba la manera de estar presente, de confiar y de seguir.
Sentí la necesidad de contar su historia por dos motivos muy claros: rendirle homenaje y educar.
Educar en bienestar animal, en respeto, en cuidado real. Porque el abandono animal sigue existiendo, y porque los niños aprenden, sobre todo, de lo que ven en casa. Yo lo vivía también desde mi maternidad: Darío crecía con Nevado, y yo veía cada día cómo el amor se contagia cuando se da ejemplo.
Contar la historia de Nevado fue mi manera de aportar nuestro granito de arena. De invitar a familias, niños y también adultos a mirar a los animales como lo que son: un miembro más.
Escribir el primer cuento me enseñó a organizarme, a ser creativa y, sobre todo, a sintetizar.
No era fácil contar en tan pocas páginas una historia tan grande de amor. Tenía que elegir momentos clave, escenas que reflejaran lo esencial. Y en ese proceso me di cuenta todavía más del amor inmenso que compartimos.
Revisar nuestra historia, recordar, elegir… me hizo sentir con más claridad todo lo vivido. Fue un viaje.
Nevado es el guía. El protagonista. El hilo conductor de estas historias.
Pero también hay algo más: el amor, la admiración y la verdad de lo vivido. Cuando haces algo desde el amor, puede gustar más o menos, pero se nota que nace de un lugar profundo. De la esencia. De la experiencia real.
Son libros donde las emociones se perciben. Se identifican. Se sienten. Y, además de una historia emotiva, hay un aprendizaje.
Siento que el segundo cuento ha sido una evolución natural.
Es la unión de mi formación como psicóloga y mi deseo de acercar el mundo emocional, tanto a la infancia como al público adulto, de una manera sencilla, práctica y cercana… a través de los ojos de Nevado.
Para mí, el legado de Nevado es mi propósito de vida.
Su historia no es solo nuestra. Durante años, muchas personas que han seguido el blog Nevado Siempre Sonríe me han compartido cómo su vida les ayudaba, cómo se sentían reflejadas en su resiliencia y en su manera de amar.
Nevado fue un perro en el que nadie apostaba. Ciego. Rechazado. Nadie quiso adoptarlo en su momento.
Yo me enamoré de su alma.
Me enseñó lo que es el amor verdadero. Me enseñó que ver más allá de las limitaciones cambia la vida. Y si su historia fue capaz de dar sentido a la mía, también puede sembrar algo en otras familias.
Yo solo soy la voz. La herramienta que cuenta su historia.
Me gustaría que cada familia que lea estos cuentos pueda:
Mirar a los animales como familia
Entender que no son “menos”, que son seres amorosos que merecen cuidado y respeto.
Normalizar el amor profundo hacia ellos
Porque amar a un animal no es exagerado, es humano.
Educar desde el ejemplo
Los niños aprenden lo que ven. El respeto empieza en casa.
Descubrir el amor incondicional
Ese amor que no juzga, que acompaña y que sostiene.
Que los animales no son seres inferiores.
Que sienten, aman y generan vínculos profundos.
Que es lícito amar profundamente a un perro.
Que adoptar o acoger puede ser una experiencia transformadora.
Que pueden convertirse en apego seguro, en calma y en guía emocional.
A mí me cambió la vida. Le dio sentido.
Me encantaría que Nevado entrara a formar parte de su vida.
Que sienta conexión, ternura y aprendizaje.
Que comprenda que cuidar a un animal es cuidar a un miembro de la familia.
Que descubra que los perros pueden enseñarnos amor, seguridad y empatía.
Y que, algún día, pueda contar su historia a sus propios hijos.
Eso es legado.
Mi formación como psicóloga aporta estructura, comprensión y solidez a lo que escribo.
Pero no hablo solo desde la teoría.
Hablo desde lo vivido. Desde la experiencia real. Desde aquello que atravesé, comprendí y transformé gracias a Nevado.
Cuando alguien comparte desde lo que ha vivido y aprendido, el mensaje tiene otra profundidad.
Si quieres llevar alguno de nuestros cuentos a tu centro educativo, biblioteca, asociación o espacio profesional, estaré encantada de escucharte, puedes escribirme y vemos cómo hacerlo posible.
Una historia de amor, resiliencia e integración familiar.
Descubre cómo Nevado, un perro que vivió grandes adversidades, enseñó a una familia entera sobre el valor del cariño, la fortaleza y la dedicación.
Un perro que vivió grandes adversidades y, aun así, eligió la vida, la alegría y el cariño. Su historia demuestra que el amor verdadero no entiende de límites.
Un viaje emocional para toda la familia.
A través de las vivencias de Nevado, este cuento invita a niños y adultos a identificar, comprender y gestionar sus emociones con amor, ternura y herramientas prácticas.
Un libro que transforma la lectura en crecimiento real.